Matteo Caputo | El mundo de las llamadas telefónicas.

Actualizado: 26/07/2026

Detrás de cada llamada que recibe nuestro dispositivo no hay un simple trámite administrativo. Hay un momento de alta vulnerabilidad. Una madre angustiada, una pareja agotada, un familiar desbordado o, a veces, el propio paciente intentando dar un paso. Frases como “no sé qué hacer”, “siento que lo pierdo” o “desaparece por días” marcan el pulso de ese primer contacto.

En nuestro último Ateneo de equipo, Matteo Caputto, Operador Terapéutico y Secretario Institucional del Dispositivo, compartió una premisa fundamental que guía nuestra práctica diaria: la atención telefónica no es una tarea administrativa; es una intervención clínica.

“La admisión como un umbral” Citando a Adriana Rubistein, podemos pensar la admisión como un umbral: una puerta que se abre o no. En esos escasos minutos de conversación telefónica, quien atiende sostiene una enorme responsabilidad clínica.

En consumos problemáticos y adicciones, la llamada es una “ventana de oportunidad”. Demasiada empatía puede inmovilizar a quien atiende; demasiada dirección rígida puede romper el lazo antes de empezar. El secreto está en construir un “sostén” donde la familia entienda que, aunque el paciente aún no esté listo para iniciar, ellos ya tienen un espacio de orientación y cuidado esperándolos.

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