Apuntes sobre lo grupal Destacada

“Psicodrama. Cuando y por qué dramatizar”

Ficha de trabajo N°3 | Eduardo Pavlovsky- Carlos Martinez Bouquet- Fidel Moccio.

  1. Se propone el uso de las técnicas dramáticas con los objetivos de:
  • Poner en evidencia los sistemas represivos y las conductas que éstos fomentan.
  • Detectar y enfrentar situaciones de injusticia social y otras relacionadas con las diferencias sociales.
  • Investigar las conductas autoritarias dentro y fuera de las instituciones.
  • Revisar y analizar los roles sociales y detectar los “emisores de normas”, los que en defensa de sus propios intereses imponen roles no relacionados con el interés de la comunidad.
  1. Consideramos como terapéutica a una técnica cuando es usada en la lucha contra la alienación (toda forma de opresión genera alienación). Llamamos también terapéuticas a las psicoterapias cuando preparan para enfrentar los sistemas que impiden al hombre ser sujeto de su propio devenir existencial. Las psicoterapias deben llevar al hombre a su autodeterminación, de no ser así se transforman en técnicas policiales de opresión y sometimiento.
  2. La dramatización es un elemento pasible de ser introducido en cualquier momento de una sesión de psicoterapia grupal con técnicas verbales.
  3. Lo dramático es otra manera de “estar”, de compartir, de dirigirse a los otros, de pensarse uno mismo. Esto podría ampliarse diciendo que la participación del cuerpo en la comunicación cambia el tipo de mensaje, o al mismo tiempo que el “otro” cobra más realidad, entran más elementos en juego.
  4. El libro conceptualiza distintos tipos de dramatizaciones, algunas de ellas:
  • Dramatización explorativa: Tiene por finalidad contribuir a poner en evidencia los síntomas, conflictos, mecanismos de defensa de un paciente; también las fantasías de un grupo, sus expectativas, etc.
  • Dramatización descriptiva: Es un relato dramatizado de hechos actuales o pasados, puede definirse como una reconstrucción de acontecimientos. Muchas veces una dramatización es al mismo tiempo explorativa y descriptiva: instrumento de exploración para el terapeuta, modo de describir sucesos de vida para el paciente. La dramatización explorativa suele estar en manos del equipo terapéutico, este la propone y la conduce; la dramatización descriptiva en cambio es, en general, conducida por el paciente y, muchas veces, sugerida por él. Comporta casi siempre una actitud conciente, un deseo de hacer conocer a los otros un suceso significativo que se quiere mostrar.
  • Dramatización expresiva: Toda dramatización podría ser considerada expresiva, pero no es en este sentido amplio que se habla de dramatización expresiva; aquí se refiere a aquellas dramatizaciones que alcanzan un logro más acabado de la función expresiva. Aquella que sirve adecuadamente para la manifestación del paciente y del grupo; es vehículo de la fantasía individual o grupal o de ambas; en ella, el mundo interno del paciente o la fantasía grupal parecen cobrar espacialidad. Estas dramatizaciones suelen ser sentidas con intensidad por los pacientes.
  • Dramatización Elaborativa: En ella se presenta una vez más algo ya dramatizado e interpretado (o, por primera vez en forma dramática, si antes había sido tratado solo verbalmente) para llegar a ser asimilado o tal vez enriquecido el “insight” con detalles y nuevos aspectos del tema.
  • Dramatización Defensiva: Es, en oposición a la expresiva, aquella que funciona encubriendo la fantasía inconsciente, el sentir principal de un paciente o del grupo en general. Puede no haber resistencia a dramatizar y si defensas, así, que un paciente dramatice sin inhibiciones no implica que al mismo tiempo esté progresando en su tratamiento. No son raros los casos de pacientes a quienes se ve querer dramatizar reiteradamente un mismo tipo de conflicto o tal vez aparecen repetidamente en el mismo rol. Se trata en estos casos de dramatizaciones individuales defensivas usadas para evitar otras dramatizaciones también individuales, pero expresivas.
  • Dramatización Demostrativa: Muchas veces al comienzo de una sesión se comprende qué le pasa al paciente respecto de un problema que ha traído pero no se interpreta sino que se contribuye a crear una escena en la que el tema se desenvuelva. Resultan así dramatizaciones utilizadas con la finalidad de demostrar al paciente lo que el terapeuta previamente conoce. Si bien exteriormente, para un observador desprevenido, este tipo de dramatizaciones puede confundirse con la explorativa, pueden diferenciarse ambos tipos de dramatizaciones por la actitud y finalidad del terapeuta: en el caso de las demostrativas el terapeuta está buscando un lenguaje para comunicar algo, una brecha a través de la cual alcanza al paciente un conocimiento que el terapeuta tiene y que intenta que se haga presente en el paciente dando lugar al “insight” de éste. En el caso de las explorativas lo que el terapeuta busca es conocer él, llegar a saber él mismo algo.
  1. Las técnicas dramáticas son un medio de expresión destinado a facilitar a los pacientes la manifestación de sí mismos. El hecho de que las técnicas dramáticas sean un medio de expresión, más particularmente un lenguaje, permite tener en el psicodrama un instrumento terapéutico al ofrecernos en las escenas una versión de la vida y de la mente de los pacientes.
  2. Muchas veces uno se encuentra con pacientes que relatan permanentemente conductas estereotipadas en su vida real. Este tipo de conductas se caracterizan por ser persistentes e inmodificables. Como psicoterapeutas de grupo de orientación analítica tendríamos que pensar que este tipo de conducta habría de repetirse de alguna manera a lo largo del proceso terapéutico apareciendo de este modo en un campo propicio para su posible modificación. Sin embargo esto no ocurre así, y a veces este tipo de conductas permanece excluido. Por eso se debe llevar a la escena dramática ese tipo de conductas repetitivas y estereotipadas que los pacientes relatan interminablemente en las sesiones de grupo y que pertenece al tipo de conducta que se ubica como más afuera del radio de acción en la psicoterapia. Allí es donde la dramatización nos presta su mayor beneficio, en la exteriorización de los vínculos objétales de su mundo interno.
  3. Creemos que es en la sesión psicodramática donde podemos abarcar la mayor parte del repertorio de conductas de un paciente.
  4. Cuando un tema de los más comunes (pareja, trabajo, hijos y/o padres, amor, soledad, etc) es presentado por un miembro y lo vemos repercutir vivamente en el grupo, puede ser tomado como eje de las dramatizaciones y de la sesión en general.
  5. Toda persona tiene teorías sobre sí misma, sobre su comportamiento, que no sólo le sirven para explicarse, sino también para ocultarse; esta “mitología” es sobre todo expresada a nivel discursivo. Si se le pide a una persona que dramatice escenas correspondientes a distintas situaciones de las que parecen haber surgido estas teorías sobre su comportamiento, podemos encontrar que lo que dramatiza difiere de lo que ha contado. Observando con detalle la “mitología” encontramos determinadas defensas que le sirven para por ejemplo ocultarse ciertas conductas y/o el motivo de las mismas. En muchas ocasiones este desfasaje entre la expresión verbal y la dramática de las defensas es el que de por sí solo posibilita el “insight”
  6. Un paciente o un grupo en su conjunto –particularmente si está mal conducido- puede en cierto momento no expresarse a nivel dramático sino actuar. Esta conducta se corresponde con aquella que en psicoanálisis llamamos “acting-out” y es una similar intolerancia al encuadre terapéutico. La actuación es expresión de resistencias a la dramatización.
  7. Causas que llegan a inhibir la posibilidad de dramatización o a dificultarla de manera ostensible:
  • El miedo al ridículo: a veces como un elemento real y en muchas ocasiones como encubridor de otras ansiedades;
  • El temor al descontrol: en estos casos el cuerpo fantaseado como reservorio de fantasías vividas como prohibidas. Las situaciones más frecuentemente temidas: miedo a no poder controlar los impulsos agresivos y eróticos;
  • Miedo a exhibirse: el placer de ser visto transformado en su contrario, ocultándose a los ojos de los demás;
  • El temor a equivocarse: observable en los grupos de aprendizaje con técnicas dramáticas donde el juicio negativo de los compañeros de estudio puede transformar la tarea de dramatizar en una vivencia persecutoria.

 

 

Por Lic. Martín Habib

Psicoterapeuta de grupo de Dispositivo Pavlovsky

 

 

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One comment

  1. Gracias! Muy bueno el apunte. Se consigue el libro original, fotocopia o digitalizado de alguna forma? Me gustaría tenerlo en papel para leerlo.

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